El Hubble encuentra una pieza perdida en el misterio de los agujeros negros
Escrito por Destacados Líderes, México, Staff – 13 de julio de 2026
Una nueva pista aparece en Omega Centauri

El universo continúa revelando secretos en lugares que los científicos llevan décadas observando. Esta vez, el protagonista es Omega Centauri, uno de los cúmulos globulares más masivos y estudiados de nuestra galaxia, donde un equipo de astrónomos logró identificar el primer agujero negro de masa estelar detectado dentro de este gigantesco sistema.
El descubrimiento fue posible mediante el análisis de más de 20 años de observaciones del telescopio espacial Hubble, complementadas con información reciente obtenida por el telescopio espacial James Webb. La combinación de ambos instrumentos permitió medir con enorme precisión el movimiento de una estrella que parecía estar orbitando alrededor de un objeto invisible y extremadamente masivo.
El objeto fue denominado oMEGACat BH-2 y representa una pieza importante dentro de un misterio que ha desconcertado a los astrónomos: ¿dónde están los miles de agujeros negros que, según los modelos científicos, deberían encontrarse en Omega Centauri?
Miles de agujeros negros que no podían encontrarse
Omega Centauri está formado por alrededor de 10 millones de estrellas unidas gravitacionalmente. Los modelos astronómicos indican que un entorno de estas características debería albergar aproximadamente 10,000 agujeros negros de masa estelar, originados principalmente después del colapso de estrellas masivas. Sin embargo, encontrar evidencias directas de esta población había resultado especialmente complicado.
A diferencia de otros agujeros negros que pueden ser detectados por la radiación producida cuando absorben materia, muchos de estos objetos permanecen prácticamente inactivos y, por lo tanto, invisibles para los instrumentos tradicionales.
Para localizar a oMEGACat BH-2, los investigadores recurrieron a la astrometría, una técnica que permite estudiar movimientos extremadamente pequeños de las estrellas a lo largo del tiempo. Al seguir durante más de dos décadas la trayectoria de una estrella visible, los científicos descubrieron que su comportamiento solo podía explicarse por la presencia de un compañero oscuro con una masa demasiado elevada para tratarse de una estrella de neutrones.
Un sistema que sorprende a los científicos
Los cálculos determinaron que el agujero negro posee aproximadamente 4.46 veces la masa del Sol, mientras que la estrella visible que lo acompaña tiene cerca de 0.78 masas solares.
El sistema también presenta una característica extraordinaria: la estrella tarda alrededor de 94 años en completar una órbita alrededor del agujero negro, convirtiendo a esta pareja en el sistema binario con un agujero negro de mayor periodo orbital conocido hasta ahora.
Los investigadores consideran que ambos objetos probablemente no nacieron juntos. En cambio, pudieron haberse encontrado y quedado unidos gravitacionalmente debido a las complejas interacciones que ocurren dentro del densamente poblado ambiente de Omega Centauri.
Una nueva ventana para entender los agujeros negros
Más allá de identificar un objeto hasta ahora oculto, el descubrimiento podría ayudar a mejorar los modelos sobre cómo se forman y evolucionan los agujeros negros dentro de los cúmulos estelares.
Comprender estas poblaciones también resulta relevante para el estudio de las ondas gravitacionales, ya que entornos densos como Omega Centauri podrían favorecer encuentros entre agujeros negros y la formación de sistemas binarios capaces de terminar en grandes fusiones cósmicas.
Para los científicos, oMEGACat BH-2 podría ser apenas el primero de muchos objetos similares esperando ser descubiertos. La combinación de los archivos históricos del Hubble con la extraordinaria capacidad de observación del James Webb ofrece nuevas posibilidades para rastrear estos cuerpos invisibles a través del movimiento de las estrellas que los rodean.
El hallazgo demuestra que incluso después de décadas de observación, algunos de los lugares más estudiados del cielo todavía guardan importantes secretos. En Omega Centauri, la búsqueda apenas comienza y el primer agujero negro encontrado podría ser la puerta de entrada para revelar una población mucho mayor que, hasta ahora, había permanecido escondida en la oscuridad.
